Han pasado ya más de cuatro años desde que conocí a Stefan Zweig leyendo “Carta a una Desconocida” que ese mismo año regalé a alguien a quien sigo desconociendo. Quizás buscando información averigüé que Max Ophuls hizo una maravillosa adaptación al cine de esta pequeña novela, para mi la historia de amor más hermosa jamás escrita y llevada al cine. Una historia de amor entre Lisa (Joan Fontaine) que a los trece años se enamora del pianista Stefan Brandt (Louis Jourdan),el cual se instala en la vivienda frente a la suya, un amor que durará toda su vida .He aquí algunos de los fragmentos de la voz en off de Lisa:
Cuando leas esta carta puede que ya haya muerto, tengo tanto que contarte y tan poco tiempo. El motivo de estas líneas no lo sé, tengo que escribir ahora antes de que sea demasiado tarde. Quiero dejar claro que lo que nos pasó es algo que está fuera de nuestro entendimiento. Si esta carta llega a tus manos verás como fui tuya sin que tú siquiera supieses que existía.
Creo que todos tenemos dos cumpleaños el día en que se nace y el día en que se despierta a la vida. Entre mis recuerdos no hay ninguno claro hasta el día en que llegue del colegio y vi un carro de mudanzas frente a mi casa.
No pude verte aquel día ni tampoco los siguientes pero podía oírte tocar el piano.
Me había ruborizado y aunque te parezca increíble había comenzado a quererte desde aquel instante. Quise ser digna de ti, cuidaba mi aspecto hasta el último detalle.
Las noches que estabas sólo imaginaba que tocabas para mí. Aunque no lo sabías me estabas dando las horas más felices de mi vida.
De pronto me di cuenta de que no podía vivir sin ti, no sabía con exactitud lo que iba a hacer ni lo que diría mi madre al notar mi ausencia, sólo quería verte una vez más, estar de nuevo a tu lado, arrodillarme a tus pies y no separarme nunca más de ti, lo demás no importaba.
Esas habitaciones dónde antes yo había vivido llenas con tu música estaban ahora vacías, volverían a revivir de nuevo, volvería a revivir yo, sólo tu podías contestar a eso. Así que esperé y esperé, horas que me parecieron siglos. El miedo a no verte me mantenía despierta.
Viena tenía un maravilloso esplendor cuando volví. Mientras estuve lejos siempre pensaba en ella como en tu ciudad. Ahora sería nuestra ciudad.
Te preguntarás porque nunca fui a pedirte ayuda, quería ser la única mujer de tu vida que no te exigiera nada. Lamento en lo más profundo de mi alma que nunca vieras a tu hijo. Durante esos años hubo momentos que prefiero no recordar pero hubo una cosa que sí sé, él me recompensó con creces de todos sacrificios.
El curso de la vida puede ser alterado por pequeños acontecimientos, tantas personas que vemos pasar absortas en sus problemas, tantas cosas que pasan inadvertidas. Ahora comprendo que nada sucede por casualidad cada segundo está medido, cada paso tiene su porqué.
Había ido a hablarte de nosotros, a ofrecerte toda mi vida pero ni siquiera te acordaste de mí.
Cuando pude pensar tuve deseos de ver a mi hijo pero era demasiado tarde, había muerto de tifus sin saber si su madre estaba a su lado. En estos últimos días la fiebre me consume parece ser que yo también he contraído el tifus. Si esta carta llega hasta ti, te hará saber que te quiero ahora como siempre te quise. Los momentos más felices de mi vida fueron los que pase contigo y los que pasé con nuestro hijo. Si tú los hubieras compartido, si hubieras reconocido lo que era tuyo, lo que nadie podía quitarte.
Esta carta ha sido escrita por una de nuestras pacientes. Creemos que es para Usted porque pronunció su nombre antes de morir. Que Dios tenga piedad de ambos.
La película está acompañada por algunas obras maestras como “TRISTESSE” de Chopin y en cuya compañía os dejo:




















